Guía

Interés simple e interés compuesto: la diferencia en euros

Por Alex Rodríguez Rodríguez · Última revisión: 22 de septiembre de 2026

En una frase: Con interés simple ganas siempre sobre lo que pusiste. Con compuesto, también sobre lo ganado. En plazos largos, la diferencia es enorme.

Son dos formas de calcular lo mismo y dan resultados que no se parecen en nada. Conviene saber cuál te están aplicando.

La diferencia, en una frase

Interés simple: cada año ganas sobre el dinero que pusiste al principio.
Interés compuesto: cada año ganas sobre todo lo que llevas acumulado, intereses incluidos.

El ejemplo

Metes 3.000 € al 6 % anual y los dejas 25 años:

  • Con interés simple: 180 € cada año, siempre los mismos. Acabas con 7.500 €.
  • Con interés compuesto: acabas con 13.394,91 €.

5.895 € de diferencia, con el mismo dinero, el mismo tipo y el mismo tiempo. Lo único que cambia es sobre qué se calculan los intereses.

La regla del 72

Un atajo para saber cuánto tarda el dinero en duplicarse: divide 72 entre el porcentaje anual.

Al 6 %, la regla dice 12 años. El cálculo exacto da 11,9 años. Para hacerlo de cabeza, es una aproximación excelente.

Funciona también al revés: si algo se duplica en 9 años, estaba creciendo a un 8 % anual aproximadamente.

Dónde te encuentras cada uno

  • Compuesto: fondos de inversión, planes de pensiones y cualquier ahorro que reinvierte lo que genera. También, en tu contra, las deudas de tarjeta.
  • Simple: algunos depósitos que pagan los intereses aparte en vez de sumarlos al saldo.

Y no olvides la otra cara: la inflación también es compuesta y va restando poder de compra todos los años.